¡Gracias, gracias y gracias! (IV)

Cinco años y medio. Cinco largos años y medio. Cuando comenzó esta aventura, desafié a mi destino. Me propuse ser mi mejor versión y utilizar mi tiempo para hacer algo útil para mí y para los míos. Aunque entonces lo veía de una manera más infantil, ese fue el motivo por el que comencé a trabajar. Motivado, me esforcé durante años para llegar a ser quien soy hoy.

Son muchas las jornadas de trabajo en las que pensé que me venía abajo. Son muchas las noches pasadas en vela, pensando en los problemas del mañana. Con todo, no me arrepiento.

Gracias, gracias y gracias.

Gracias, hostelería, por acogerme con tanto cariño, mimo y amor. Gracias, hostelería, por permitirme crecer y madurar. Gracias, hostelería, por ponerme frente a la realidad y decirme: «Esto es lo que hay». Sin ti no sería nada y, gracias a ti, lo soy todo.

Ahora que el final llega, ¿cómo no recordar a todas esas empresas que me ofrecieron trabajo?

Cómo olvidar a David, gerente de A Cuchillo, el primero que me ofreció la oportunidad de desempeñarme como ayudante de cocina. Cómo olvidar esas primeras ensaladas que preparé, esas patatas que pelé y todas aquellas elaboraciones de la carta que aprendí. Cómo olvidar cuando empecé a hacerme cargo del horno de brasa, de la carne. Cómo olvidar aquellas enormes mesas de comuniones, bodas y catas. Cómo olvidar todo el tiempo que pasé allí.

Cómo olvidar a Gisela, que, cuando decidí marcharme de A Cuchillo, ya tenía un espacio para mí en su pizzería, Solopizza, con sus masas, su tomate, su queso y todos sus ingredientes. Cómo olvidar la pila de llamadas y comandas que se nos acumulaban los fines de semana, mientras los repartidores se peleaban por ver quién se llevaba el siguiente pedido.

No olvido tampoco las experiencias malas que, aunque negativas, también sirven de aprendizaje, como fue el caso del restaurante La Costera, donde comprendí que la alta cocina siempre es exigente y que los errores se pagan caros.

Tampoco me olvido de mi corta estancia en el restaurante Casa Ferreira, donde cubrí la baja de un compañero. La estancia fue breve, pero provechosa.

Por último, quiero dar las gracias a La Coleta, la pizzería-restaurante de Pedro y Janet. Es aquí donde más he desarrollado mi potencial; es aquí donde más he trabajado y es aquí donde decidí dejar la hostelería de una vez por todas.

Son muchas las personas que me han acompañado a lo largo de estos años y no podría dejar de mencionar a algunas de ellas: Carmen, Carmela, Luis, Luisito, Camelia, Alejandro, Fernando (Nano), Tania, Saúl (Rocha), Antonio (Moya), Javier (Bitar), Irwin, Benjamín, Ángela, Mabel, Ilias, Justin, Javier, Edward, Edison, Alex, Sergio y Giuseppe.

Gracias por todo.

A Cuchillo, ganador de Tapeando por Soto del Real¹


Fotografías de la cata de vinos de octubre de 2022. Luis limpiando un lomo de vaca, mayo de 2022.


     El equipo de Solopizza                                                   El equipo de la Coleta

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